
"Nadie sabe cuántos niños perdieron a sus padres en la catástrofe", dice Christian Jung, de la organización de ayuda infantil alemana Kindernothilfe. La situación sigue siendo difícil de valorar, agrega, la coordinación entre las organizaciones humanitarias apenas empieza a funcionar.
La pequeña con las coloridas perlas de plástico en las coletas del pelo es sorprendentemente cariñosa. La niña, de tres años de edad, toma la mano de una visitante y quiere que ésta la cargue. Busca la cercanía de otras personas, pero no habla.
Sus padres están desaparecidos desde el terremoto. Sus familiares la han acogido y vive con ellos en un improvisado campamento, acotó DPA.
"Existe el peligro del secuestro de niños", señala Jung. Si los menores caen en manos de los delincuentes que comercian con seres humanos, podrían ser víctimas del trabajo infantil, la prostitución o incluso del tráfico de órganos.
El número de niños huérfanos tras el terremoto se ha duplicado y alcanza actualmente el millón de afectados, según un informe de la Comisión Eu- ropea. Según datos preliminares, antes del sismo ya había unos 380.000 menores huérfanos en el país caribeño.
Por otra parte, la organización no gubernamental Aldeas Infantiles ha identificado a una docena de familiares de 33 niños supuestamente secuestrados por una decena de estadounidenses el pasado sábado.
Señaló que la mayoría de los familiares alega que un pastor les ofreció un mejor futuro para los niños, ante la perspectiva que les esperaba en Haití en medio del caos por el devastador terremoto, indicó Efe.



